San Rafael Arcangel

San rafaelEl arcángel Rafael es el ángel que sanó al patriarca Tobías, razón por la cual es el «santo patrono» de los enfermos y mutilados de guerra. En algunos paises es considerado el Patrono de los médicos.

San Rafael es uno de los tres arcángeles conocidos por nombre dentro de la tradición cristiana, judía y musulmana junto con Miguel y Gabriel.

El nombre proviene del hebreo: Rafa-El, que significa “en Dios El ha sanado”. Actualmente la palabra hebrea equivalente a médico es “rofe”, conectado con la misma raíz de Rafa-El. En árabe es llamado Israfil.

Descripción bíblica
De acuerdo con el Libro de Tobías 7, 15 Rafael fué enviado por Yahvé para acompañar a Tobit y a su hijo en un largo viaje peligroso para conseguirle una esposa piadosa al joven. Se trataba de Sara, quien había enviudado varias veces debido a que un demonio estaba enamorado de la mujer, y mataba al esposo en la noche de bodas.

En un principio Rafael se presenta como «Azarías, hijo del gran Ananías», pero al finalizar el viaje cura la ceguera de Tobías y se manifiesta como «el ángel Rafael, uno de los siete en la presencia del Señor».

Durante el viaje, da instrucciones a Tobías para pescar un pez, del que le sacaría las vísceras que necesitaría más tarde para alejar al demonio enamorado de Sara. Debido a esto, a Rafael se le considera protector de los novios o el noviazgo.

¿Qué significa el nombre del arcángel Rafael?
El nombre del arcángel Rafael significa Curación de Dios. Su nombre no solo se refiere a la salud del cuerpo, sino también a la salud del alma. Su nombre, y las historias bí­blicas donde es mencionado, han dado a San Rafael arcángel el papel de sanador. Representa el aspecto de Dios que ayuda al ser humano a mantener el balance de las emociones y la salud del cuerpo.

¿Cuáles son los atributos del arcángel Rafael y qué significan?
El arcángel Rafael casi siempre es representado en como un peregrino. Esta imagen es una referencia a la historia bí­blica de Tobí­as, que también apoya la idea de San Rafael arcángel como sanador.

El bastón o cayado que lleva representa la voluntad y el apoyo espiritual necesarios para recorrer el camino de la vida. También representa autoridad espiritual que desví­a y transforma las influencias negativas.

Muchas veces está vestido de verde, el color de la naturaleza, la esperanza y la regeneración. Todas estas cualidades apoyan la sanación del ser humano y de la Tierra. Por eso a San Rafael Arcángel también se le asocia con la ecología y la protección de la Madre Tierra y sus criaturas.

Se le representa también con un pez o dos, otra referencia a la historia bíblica de Tobías. El pez simboliza la vida y regeneración espiritual.

El arcángel Rafael, patrón de los enfermos y los hospitales
San Rafael es el patrón de los enfermos y los hospitales por ser el ángel que trae a los seres humanos la energía sanadora de Dios. Hace al ser humano recordar que el cuerpo es un importante instrumento para el espíritu, y por eso debe cuidarse con gran amor y atención.

Es también el santo patrón de los ciegos, de los encuentros fortuitos, de las enfermeras, de los médicos y de los viajeros.

San Rafael Arcángel tiene mucha compasión por todos los seres, especialmente las personas que tienen algún mal físico, mental, emocional o espiritual.

Se le puede pedir su intercesión para sanar las enfermedades y males de todo tipo, contra las adicciones, y para mantener sanos y salvos a los seres amados.

El arcángel de la curación
El arcángel Rafael representa la sanación y purificación del alma y el cuerpo. Guí­a al ser humano a dejar atrás todo lo negativo que ha acumulado a través de su vida y a aceptar “la curación de Dios”, como indica su nombre.

Intercede y aboga porque los seres humanos puedan liberarse de su pasado y retomar el camino de la vida con una nueva visión del futuro llena de esperanza y regeneración.

San Rafael ayuda a los enfermos en su transición hacia una vida nueva llena de oportunidades de crecimiento espiritual.

Para aquellas personas cuyo camino en la Tierra ha llegado a su fin, otorga la oportunidad para la sanación y purificación del alma en su nueva etapa de existencia. A San Rafael Arcángel se le celebra el día 24 de octubre.

Cuando y donde murió la Santísima Virgen María

Muerte de la virgen mariaLa más antigua y general tradición de la Iglesia señala que la santísima Virgen María había vivido en Jerusalén en los últimos años de su vida. Sin embargo hubo algunos que emitieron la opinión que la Virgen había vivido en Efeso y que allí había muerto.

Con respecto de Efeso, es conocido por muchos turistas la llamada “Casita de la Virgen”, donde supuestamente habría vivido la Madre de Dios con San Juan al final de su vida en la tierra y donde, por lo tanto, habría muerto.

La historia de este sitio comienza recientemente, a fines del siglo 19, cuando se descubrieron cerca de Efeso las ruinas de una capilla que en la antiguedad llevaba el nombre de “Puerta de la Toda Santa”, posiblemente dedicada a la Virgen, y que se encontraba adosada al monte Bulbul-Dag (Monte del Ruiseñor). Nos dice el Padre Joaquín Cardoso que el propietario hizo correr la voz de que las ruinas eran de una casita en la que habitara María con San Juan al final de su vida y que por consiguiente allí habría tenido lugar la Asunción.

Hoy en día son unas ruinas reconstruidas en piedra, donde muestran cada aposento de la casa y cada sitio donde supuestamente tuvo la muerte, la Asunción, etc. Son unos cuantos los argumentos en favor de Efeso, pero la gran generalidad de la tradición eclesiástica señala a Jerusalén como el sitio donde la Virgen vivió sus últimos días en la tierra. Y el argumento principal a favor de Jerusalén es la cronología del Nuevo testamento.

Según la cuenta del Padre Cardoso, por la Sagrada Escritura sabemos que San Juan no fue a Efeso sino mucho después de la muerte de San Pablo, por allá en el año 67. Por otro lado, María tenía 15 años cuando dió a luz al Salvador y 48 cuando murió Jesús en la cruz. Si hubiera ido a Efeso cuando fue San Juan (año 67) para ese momento hubiera tenido más de 82 años. A esta edad habría que añadir los años que pasara en Efeso. Habría etonces muerto María casi de 90 años de edad.

Pero la Tradición de los Padres de la Iglesia señala el final de los días de María en la tierra entre los 63 y los 69 años de edad. Con esto se deduce que no fue con San Juan a Efeso, ni vivió allí nunca, sino que murió en Jerusalén unos 15 años después de la muerte de Jesús, cuando San Juan todavía estaba en Jerusalén evangelizando, junto con San Pedro y San Felipe, las ciudades de Palestina.

Es cierto que San Juan saldría de vez en cuando de Jerusalén. Es por ello que San Pablo no lo consigue allí en su primera visita a esa ciudad en el año 43 o 44. San Pablo nos dice que sólo encontró allí a Pedro y Santiago. (cfr. Gal. 1,18-20). Sin embargo, sabemos que San Juan, una vez llegado a Efeso, no volvió a salir de esa zona.

Así que no pudo haber estado en Efeso en ocasión de esa visita de Pablo a Jerusalén. El mismo San Pablo nos relata que cuando por segunda vez fue a Jerusalén en el año 50, es decir, 15 años después de su primera visita, sí encontró a Juan en Jerusalén (cfr. Gal. 2, 1 y 9). Fue en esa segunda visita cuando tuvo lugar en la Ciudad Santa la gran Asamblea de los Apóstoles, antes de que éstos se dispersaran por el mundo entero conocido hasta el momento. (cfr. Hech. 15)

LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN AL CIELO
Según la tradición de la iglesia, un santo muy antiguo cuenta cómo fue la muerte de la Santísima Virgen. Ella murió de amor. Era tanto el deseo de irse al cielo donde estaba su Hijo, que este amor la hizo morir.

Unos catorce años después de la muerte de Jesús, cuando ya había empleado todo su tiempo en enseñar la religión del Salvador a pequeños y grandes, cuando había consolado a tantas personas tristes, y había ayudado a tantos enfermos y moribundos, hizo saber los apóstoles que ya se aproximaba la fecha de partir de este mundo a la eternidad.

Los apóstoles la amaban como a la más bondadosa de todas las madres y se apresuraron a viajar para recibir de sus maternales labios sus últimos consejos, y de sus sacrosantas manos su última bendición. Fueron llegando y con lágrimas copiosas, y de rodillas, besaron esas manos santas que tantas veces los habían bendecido. Para cada uno de ellos tuvo palabras de consuelo y de esperanza.

Y luego, como quien se duerme en el más plácido de los sueños, fue Ella cerrando santamente sus ojos, y su alma, mil veces bendita, partió para la eternidad. La noticia cundió por toda ciudad, y no hubo un cristiano que no viniera a rezar junto a su cadáver, como por la muerte de la propia madre.

Su entierro más parecía una procesión de Pascua que un funeral. Todos cantaban el Aleluya con la más firme esperanza de que ahora tenían una poderosísima protectora en el cielo, para interceder por cada uno de los discípulos de Jesús.

En el aire se sentían suavísimos aromas, y parecía escuchar cada uno armonías de músicas suaves. Pero Tomás, Apóstol, no había alcanzado a llegar a tiempo. Cuando arribó ya habían regresado de sepultar a la Santísima Madre.

Pedro -dijo Tomás- no me puedes negar el gran favor de poder ir a la tumba de mi madre amabilísima y darle un último beso en esas manos santas que tantas veces me bendijeron. Y Pedro aceptó. Se fueron todos hacia su santo sepulcro, y cuando ya estaban cerca empezaron a sentir, de nuevo suavísimos aromas en el ambiente y armoniosa música en el aire.

Abrieron el sepulcro y en vez del cadáver de la Virgen, encontraron solamente… una gran cantidad de flores muy hermosas. Jesucristo había venido, había resucitado a su Madre Santísima y la había llevado al cielo.

Esto es lo que llamamos la Asunción de la Virgen (cuya fiesta se celebra el 15 de agosto). ¿Y quién de nosotros, si tuviera los poderes del Hijo de Dios, no hubiera hecho lo mismo con su propia Madre? El 1o. de noviembre de 1950 el Papa Pío XIII declaró que el hecho de que la Virgen María fuera llevada al cielo en cuerpo y alma es una verdad de fe que obliga a ser creída por todo católico.

Antes de esta declaración habían llegado a Roma memoriales del todas las Universidades Católicas del mundo y de todos los obispos del orbe, pidiendo que el Papa declarara Dogma de fe que María fue llevada en cuerpo y alma al cielo.

En los 3,000 colegios de la Familia Salesiana se rezaban cada día, desde hacía muchos años, tres Gloriapatris, por orden de San Juan Bosco, para que el Papa declarara el Dogma de la Asunción. De sólo España habían llegado a Roma ya 727,000 firmas pidiendo la declaración del dogma de la Asunción.

San Alfonso Rodríguez vió un 15 de agosto cómo fue la recepción de la Santísima Virgen en el cielo el día de su llegada, y quedó extasiado, inmensamente emocionado. San Esteban, Rey de Hungría, celebraba con mucha solemnidad la fiesta de la Asunción de María el 15 de agosto, y ese día fue llevado por Dios a la eternidad.

San Juan Berchmans, y San Estanislao de Kostka, jóvenes jesuitas, deseaban ir a celebrar en el cielo la fiesta de la Asunción. San Juan Berchmans murió el 14 de agosto, y San Estanislao en la mañana del 15, con el rosario en la mano y pronunciando los santísimos nombres de Jesús y María, y fueron a celebrar la gran fiesta de Asunción al cielo.

Santa Teresa dice que vio un día de la Asunción cómo fue la llegada de la Santísima Virgen al cielo y que desde entonces quedó con el inmenso deseo de sufrir y trabajar con conseguirse un puesto en el paraíso.

Referencia: Conozcamos a la Virgen María

La Asunción de la Santísima Virgen María

asuncion de mariaEl dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.

Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus:

“Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”.

¿Por qué es importante que los católicos recordemos y profundicemos en el Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo? El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica responde a este interrogante:

“La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos” (#966).

La importancia de la Asunción para nosotros, hombres y mujeres de comienzos del Tercer Milenio de la Era Cristiana, radica en la relación que hay entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La presencia de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de nuestra propia resurrección.

Más aún, la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo es un Dogma de nuestra fe católica, expresamente definido por el Papa Pío XII hablando “ex-cathedra”. Y … ¿qué es un Dogma? Puesto en los términos más sencillos, Dogma es una verdad de Fe, revelada por Dios (en la Sagrada Escritura o contenida en la Tradición), y que además es propuesta por la Iglesia como realmente revelada por Dios.

En este caso se dice que el Papa habla “ex-cathedra”, es decir, que habla y determina algo en virtud de la autoridad suprema que tiene como Vicario de Cristo y Cabeza Visible de la Iglesia, Maestro Supremo de la Fe, con intención de proponer un asunto como creencia obligatoria de los fieles Católicos.

El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (#966) nos lo explica así, citando a Lumen Gentium 59, que a la vez cita la Bula de la Proclamación del Dogma: “Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del Cielo y elevada al Trono del Señor como Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte”.
Y el Papa San Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunción, explica esto mismo en los siguientes términos:

“El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio” (San Juan Pablo II, 2-julio-97).

“Contemplando el misterio de la Asunción de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad: después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos” (San Juan Pablo II , Audiencia General del 9-julio-97).

Continúa el Papa: “María Santísima nos muestra el destino final de quienes `oyen la Palabra de Dios y la cumplen’ (Lc. 11, 28). Nos estimula a elevar nuestra mirada a las alturas, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha del Padre, y donde está también la humilde esclava de Nazaret, ya en la gloria celestial” (San Juan Pablo II, 15-agosto-97)

Los hombres y mujeres de hoy vivimos pendientes del enigma de la muerte. Aunque lo enfoquemos de diversas formas, según la cultura y las creencias que tengamos, aunque lo evadamos en nuestro pensamiento, aunque tratemos de prolongar por todos los medios a nuestro alcance nuestros días en la tierra, todos tenemos una necesidad grande de esa esperanza cierta de inmortalidad contenida en la promesa de Cristo sobre nuestra futura resurrección.

Mucho bien haría a muchos cristianos oír y leer más sobre este misterio de la Asunción de María, el cual nos atañe tan directamente. ¿Por qué se ha logrado colar la creencia en el mito pagano de la re-encarnación entre nosotros? Si pensamos bien, estas ideas extrañas a nuestra fe cristiana se han ido metiendo en la medida que hemos dejado de pensar, de predicar y de recordar los misterios, que como el de la Asunción, tienen que ver con la otra vida, con la escatología, con las realidades últimas del ser humano.

El misterio de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo nos invita a hacer una pausa en la agitada vida que llevamos para reflexionar sobre el sentido de nuestra vida aquí en la tierra, sobre nuestro fin último: la Vida Eterna, junto con la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen María y los Angeles y Santos del Cielo. El saber que María ya está en el Cielo gloriosa en cuerpo y alma, como se nos ha prometido a aquéllos que hagamos la Voluntad de Dios, nos renueva la esperanza en nuestra futura inmortalidad y felicidad perfecta para siempre.

Cuando y como llegó la Virgen María al cielo
En relación al día, año, y modo en que murió Nuestra Señora, nada cierto se conoce. La referencia literaria más antigua de la Asunción se encuentra en un trabajo griego, De Obitu S. Dominae. De todos modos, la fe católica siempre derivó su conocimiento de este misterio de la Tradición Apostólica.

La creencia en la asunción del cuerpo de María se funda en el tratado apócrifo De Obitu S. Dominae, que lleva el nombre de San Juan, y que pertenece de todos modos al siglo cuarto o quinto. También se encuentra en el libro De Transitu Virginis, falsamente imputado a San Melito de Sardes, y en una carta apócrifa atribuida a San Dionisio el Aeropagita. Si consultamos a los genuinos escritores de Oriente, este hecho es mencionado en los sermones de San Andrés de Creta, San Juan Damasceno, San Modesto de Jerusalén y otros. En Occidente, San Gregorio de Tours (De gloria mart., I, iv) es el primero que lo menciona. Los sermones de San Jerónimo y San Agustín para esta fiesta, de todos modos, son apócrifos. San Juan el Damasceno (P. G., I, 96) formula así la tradición de la Iglesia de Jerusalén:

San Juvenal, Obispo de Jerusalén, en el Concilio de Calcedonia (451), hace saber al Emperador Marciano y a Pulqueria, quienes desean poseer el cuerpo de la Madre de Dios, que María murió en presencia de todos los Apóstoles, pero que su tumba, cuando fue abierta, a pedido de Santo Tomás, fue hallada vacía; de esa forma los apóstoles concluyeron que el cuerpo fue llevado al cielo.

Hoy, la creencia de la asunción del cuerpo de María es Universal tanto en Oriente como Occidente; de acuerdo a Benedicto XIV (De Festis B.V.M., I, viii, 18) es una opinión probable, cuya negación es impía y blasfema.

La fiesta de la Asunción
Existe también una gran incertidumbre respecto al origen de esta fiesta. Probablemente se trate del aniversario de la dedicación de alguna Iglesia, más que la fecha real del aniversario de la muerte de Nuestra Señora. Que se originara en tiempos del Concilio de Éfeso, o que San Dámaso la introdujera en Roma, son sólo hipótesis.

De acuerdo a la vida de San Teodosio (m. 529) se celebraba en Palestina antes del año 500, probablemente en Agosto (Baeumer, Brevier, 185). En Egipto y Arabia, por otra parte, se mantuvo en Enero, y dado que los monjes de las Galias adoptaron muchos usos de los monjes egipcios (Baeumer, Brevier, 163), hallamos esta fiesta en las Galias en el siglo sexto, en Enero [mediante mense undecimo (Greg. Turon., De gloria mart., I, ix)].

La Liturgia Gala la fija el 18 de Enero, bajo el título: Depositio, Assumptio, or Festivitas S. Mariae (confrontar las notas de Jean Mabillon en la Liturgia Gala, P. L., LXXII, 180). Esta costumbre permaneció en la Iglesia de las Galias hasta el momento de la introducción del Rito Romano. En la Iglesia Griega, parece que algunos mantuvieron la fiesta en Enero, como los monjes egipcios; otros en Agosto, con aquellos de Palestina; por lo cual el Emperador Mauricio (m. 602), si es correcto el relato de “Liber Pontificalis”(II, 508), fijó la fiesta para el Imperio Griego el 15 de Agosto.

En Roma (Batiffol, Brev. Rom., 134) la única y más antigua fiesta de Nuestra Señora era el 1 de Enero, la octava del nacimiento de Cristo. Celebrada primeramente en Santa María la Mayor, más tarde en Santa María de los Mártires. Las otras fiestas son de origen Bizantino. Louis Marie Olivier Duchesne piensa (Origines du culte chr., 262) que antes del séptimo siglo ninguna otra fiesta se guardaba en Roma, y en consecuencia, la Fiesta de la Asunción, hallada en los sacramentales de Gelasio y Gregorio, es un agregado apócrifo hecho en el siglo séptimo u octavo.

De todos modos, Probst brinda (Sacramentarien, 264 sqq) fuertes y buenos argumentos que prueban que la Misa de la Santísima Virgen María, hallada el 15 de Agosto en el rito Gelásico, es genuina, desde el momento que no hace mención a la Asunción corporal de María; esto muestra, por lo tanto, que la fiesta era celebrada en la Iglesia de Santa María la Mayor en Roma, por lo menos en el siglo sexto. Él prueba, más aún, que la Misa Sacramental Gregoriana, tal como la tenemos, es de origen Gálico (dado que la creencia en la Asunción corporal de María, bajo la influencia de los escritos apócrifos, es más antigua en Galia que en Roma), y que ésta suplantó la antigua Misa Gelásica. Para la época de Sergio I (700) esta fiesta era una de las principales festividades en Roma; la procesión comenzaba en las puertas de la Iglesia de San Adrián. Siempre fue un doble de la primera clase y un Día Sagrado de precepto.

La octava fue agregada en 847 por León IV; en Alemania esta octava no se celebraba en varias diócesis en la época de la Reforma. La Iglesia de Milán no la aceptó hasta la actualidad (Ordo Ambros., 1906). La octava es privilegiada en la diócesis de las provincias de Sienna, Fermo, Michoacán, etc.

La Iglesia Griega continua esta fiesta hasta el 23 de agosto inclusive, y en algunos monasterior del Monte Athos se prolonga hasta el 29 de agosto (Menaea Graeca, Venice, 1880), o así lo era antiguamente. En la diócesis de Bavaria el día treintavo de la Asunción (una especie de recuerdo del mes) se celebraba durante la Edad Media, el 13 de septiembre, con el Oficio de la Asunción (doble); en la actualidad, sólo la Diócesis de Augsburgo ha mantenido esta vieja costumbre.

En algunas de las diócesis de Baviera y las de Brandenburgo, Mainz y Frankfort mantienen el 23 de septiembre como la “Fiesta de la Segunda Asunción”, o los “Cuarenta Días de la Asunción” creyendo, de acuerdo a las revelaciones de Santa Elisa de Schönau (m. 1165) y de San Bertrand, O. C. (m. 1170), que la Santísima Virgen María fue llevada al cielo a los cuarenta días luego de su muerte (Grotefend, Calendaria 2, 136). Las Brigidinas guardan la fiesta de la “Glorificación de María”  el 30 de agosto, desde que Santa Brígida de Suecia dijo (Revel., VI, l) que María fue llevada al cielo quince días después de su partida (Colvenerius, Cal. Mar., 30 Aug.). En América Central, se celebra una fiesta especial, “La Coronación de María en el Cielo” el 18 de agosto. La ciudad de Gerace, en Calabria mantiene 3 días sucesivos el rito conmemorando el 15 de agosto la muerte de María, y el 16 de agosto, su Coronación.

Referencia: aciprensa

Sobre la actividad demoníaca

Meditacion

Estracto de entrevista a dos exorcistas, Vincent Lampert de la archidiócesis de Indianápolis, y Gary Thomas que es el exorcista de la diócesis de San José California, ambos de USA.

El incremento de la actividad demoniaca no es meramente porque el demonio lo esté «haciendo mejor», sino también porque hoy más gente quiere jugar su juego mediante actividades que abren la puerta al mal en sus vidas.

La influencia demoniaca se divide en dos categorías: ordinaria y extraordinaria. La influencia ordinaria puede describirse como la tentación normal, y la influencia extraordinaria se divide en cuatro categorías principales: infestación, vejación, obsesión y posesión.

La infestación describe la presencia del mal asociado a un lugar u objeto específicos. Los demonios pueden atormentar a las personas con ruidos inexplicables, como pisadas, golpes en las paredes, sonido de cadenas, voces misteriosas, gritos y carcajadas. La infestación también incluye desplazamiento de objetos, cuadros que se caen de las paredes, muebles que se mueven, levitación de objetos, etc.

La vejación es la acción mediante la cual el diablo y los demonios atacan y hostigan físicamente a las personas mediante cortes o quemaduras, arañazos, punzadas, mordiscos, golpes que dejan cardenales, llagas inflamadas o sanguinolentas, tatuaje de letras en la piel utilizando palabras o signos que pueden mantenerse un tiempo o desaparecer de golpe.

La obsesión se refiere a ataques mentales en los cuales los demonios atacan los sentidos externos e internos de alguien. Los demonios atacan los sentidos externos mediante visiones terroríficas o tentadoras, ruidos molestos, cantos blasfemos y obscenos y toques físicos. En cuanto a los sentidos internos, la imaginación puede llenarse de pensamientos o imágenes a la vez terribles y racionalmente absurdas. Como la obsesión cambia de grado, es una de las más difíciles de probar, más que la vejación e incluso que la posesión demoniaca.

La posesión es cuando los espíritus diabólicos o malignos toman el control del cuerpo de la persona, de modo que la persona se ve incapaz de actuar. Los demonios pueden controlar todo el cuerpo, haciendo que el individuo hable, camine o haga gestos obscenos. Quienes sufren una posesión demoniaca pueden perder total o parcialmente la conciencia de lo que está sucediendo.

Los demonios no saben lo que estamos pensando. Son criaturas inteligentes que pueden utilizar su razón para deducir lo que podemos estar pensando o cómo podríamos actuar. Solo Dios conoce la mente de las personas.

Un escéptico podría decir que quien padece una obsesión o posesión realmente sufre problemas mentales. Un exorcista está entrenado para ser, ante todo, escéptico. Consultamos con profesionales para descartar causas naturales antes de dar un paso hacia las preternaturales. Contamos con un médico generalista, un psiquiatra y un psicólogo clínico a quienes consulto caso por caso. Todo depende de las circunstancias.

Hay indicadores clave de implicación demoniaca: aversión a los sagrado, fuerza física desproporcionada, conocimiento de cosas ocultas, dominio de lenguas extranjeras desconocidas por la persona (incluidos latín y griego), espuma en la boca y movimientos del cuerpo de tipo epiléptico sin ninguna clase de estimulación.

Antes de confirmar la implicación demoniaca, un exorcista consulta con expertos en salud mental y médica para valorar el caso. Busca cualquier posible causa física o mental que explique lo que está sucediendo. He aquí el protocolo que se sigue antes de practicar un exorcismo:

  • Examen físico riguroso por un médico cualificado, consultándose a especialistas si es necesario.
  • Examen psicológico riguroso por un psicólogo clínico cualificado o un psiquiatra.
  • Historial de contacto con demonios, satanismo, lo oculto, brujería o cualquier rito de religiones orientales que cultiva la relación con «dioses» y «diosas».
  • Normalización de la vida espiritual y sacramental del energúmeno.
  • Listado de los signos extraordinarios de posesión del Ritual de Exorcismos.
  • Conformidad con la legislación diocesana y los procesos canónicos.
  • Redacción de una carta al obispo sobre la necesidad de un exorcismo mayor.

Primero nos preparamos confesándonos, celebrando misa y dedicando un tiempo a la oración. Luego decidimos dónde tendrá lugar el exorcismo. Siempre elejimos un lugar sagrado.

Los pasos son los siguientes. El rito empieza con aspersión de agua bendita, seguida de la recitación de las letanías de los santos, salmos, Evangelios, el Credo de los Apóstoles y la renovación de las promesas del bautismo. Después de bastantes oraciones, a la persona afectada se le muestra un crucifijo, que representa la victoria de Cristo sobre el diablo.

Siguendo nuevas oraciones del exorcismo, se le ordena al diablo, en el nombre de Cristo, que salga de la persona atribulada.

Hemos visto cosas como fuerza sobrehumana, ojos en blanco, gritos y carcajadas descomunales, voces sobrenaturalmente altas o bajas, espumarajos por la boca, olor nauseabundo, dislocación de la mandíbula y levitación esto fué durante un exorcismo en Roma, el demonio se agitó mucho durante las oraciones de liberación. Los golpes violentos y las obscenidades continuaron hasta que todo se calmó y la poseída empezó a elevarse en su silla. Esta manifestación la hizo el demonio en un intento de interrumpir la oración y atemorizar a quienes estaban en la habitación.

También hemos tenido personas que conocían lenguas extranjeras que antes desconocían, ataques físicamente violentos pese a las sujeciones, movimientos de culebra, rostro de serpiente durante las oraciones de liberación y rechazo virulento a la Eucaristía ya que los demonios creen en la Presencia Real y con frecuencia muestran una aversión violenta y dramática a ella.

Lo que debe evitarse para evitar una implicación demoníaca
Las tablas de ouija, la magia negra, las sesiones espiritistas, los videojuegos violentos, el Charlie Challenge, las cartas del tarot y cualquier instrumento que pueda congregar a algún tipo de espíritu evitando a Dios en la forma que sea. La gente puede pensar que estas cosas son solo diversiones y entretenimientos, pero la verdad es que coquetean con el mal y pueden meterlos en problemas.

También la pornografía y las drogas pueden abrir puertas a lo demoniaco, especialmente algunas drogas como la cocaína o las metanfetaminas. En algunos casos se les añaden maleficios para que sean más adictivas.

Hay gente que sabe como hacer maleficios, hechizos, rituales satánicos y magia negra. Estas cosas son todas reales. Solo son eficaces si somos débiles en nuestro compromiso con Dios. No podemos controlar lo que hace otra persona, ni siquiera si nos hacen un mal de ojo. Pero podemos convertir sus acciones en insignificantes poniéndonos la armadura de Dios.

Las posesiones pueden durar años o incluso periodos de tiempo enteros, según la situación del individuo y su estilo de vida. Rara vez «basta» con un exorcismo, porque normalmente hay varios demonios con una jerarquía organizada.

El declive de la moral social está ligado al incremento en la actividad demoniaca. El aborto es una puerta abierta al demonio porque implica la destrucción de un ser humano inocente. La nueva ley en California que legaliza el suicidio asistido es también una puerta de entrada por la misma razón. Este declive de la moralidad crece rápidamente y ofrece a Satanás la oportunidad de poner un pie en la vida familiar. Los partidiarios del «derecho a decidir» no se dan cuenta de esto. Es parte de la seducción de satanás, que oculta su presencia en estas «decisiones».

Cualquier cosa que ataque la vida humana debe considerarse diabólica, porque la persona humana es creada a imagen y semejanza de Dios. Dicho esto, siempre hay que distinguir entre el mal como una acción de nuestro libre albedrío y el mal que es resultado de la actividad demoniaca.

Hay objetos inanimados que pueden infectarse. Hace un par de años, conocimos un caso de una persona que compró una figura de un hada en una librería New Age. Tras experimentar numerosas y extrañas molestias en su casa, aconsejamos a la familia que tiraran todo lo que hubieran adquirido en esa tienda. Al ir a tirar esa imagen, se hizo añicos, apareciendo un mini-amuleto satánico de un sacerdote sin cabeza con sus manos pegadas a un altar. Nunca habíamos visto nada tan repulsivo y grotesco. En cuanto los objetos fueron bendecidos y tirados a la basura, las molestias cesaron.

Sobre el yoga
En cuanto a la meditación oriental, como el yoga, la cuestión no son los beneficios que produzcan estos ejercicios. El problema está en las llamadas a energías, espíritus o fuerzas que se hacen presente durante esas prácticas. Cuando alguien que practica yoga reconoce y llama a espíritus o energías vinculados a determinados ejercicios, esto produce serios problemas. Lo sabemos por experiencia, porque hemos tenido gente que era ferviente practicante de yoga que vino a nosotros con problemas cuando rindieron tributo a los dioses vinculados a los movimientos del yoga.

Un exorcista debe ser una persona especial porque nunca debe tener miedo. Soy humilde y muy respetuoso con el mal personificado, porque sin Nuestro Señor no tengo ninguna oportunidad, pero con Él no tengo nada que temer.

Las mejores defensas contra las fuerzas del mal
Hay cuatro medios ordinarios de protección contra el Demonio: una vida de oración, una vida de fe, una vida moral y una vida sacramental. Haz todo eso y te habrás construido la armadura de la Fe contra las fuerzas del infierno.

La mejor defensa contra el demonio es dedicarnos devotamente a las cosas de Dios y pensar en los aspectos positivos de la vida: « Todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos» (Filipenses 4, 8).

Referencia: infocatolica

¿Ciencia sobre la posesión demoniaca?

ciencia sobre la posesion demoniacaLa mujer se reunió con un pequeño grupo de monjas y sacerdotes, dentro de la capilla de una casa. Cuando los padres comenzaron a rezar, la mujer entró en un trance y luego volvió a la vida.

Habló en múltiples voces. Una era profunda, gutural y masculina. Otra era aguda. La tercera espetó palabras sólo en latín. Cuando alguien roció agua ordinaria sobre ella, la mujer no reaccionó. Pero cuando se usó agua bendita, los gritos fueron dolor. “Déjenla en paz, pu*** sacerdotes”, gritó la voz gutural. “Lo lamentarán”, sentenció.

Probablemente ya has visto esta escena: un alma corrompida por Satanás, un sacerdote agitando un crucifijo sobre una mujer que gruñe. Películas y libros han imitado exorcismos tantas veces, que terminaron por convertirse en cliché. Pero esto fue un exorcismo real y, además, incluyó a un personaje que no suele aparecer en el tradicional guión de expulsar al diablo de un cuerpo.

El doctor Richard Gallagher es un psiquiatra educado en la Ivy League, certificado, que enseña en la Universidad de Columbia y en el Colegio Médico de Nueva York. Pero también hacía parte del equipo que trató de ayudar a la mujer.

Combatir a los enviados de Satanás no hizo parte del plan profesional que imaginó Gallagher mientras estudiaba medicina en Yale. Él sabía sobre los relatos bíblicos que retrataban la posesión demoníaca, pero pensó que eran un intento de la cultura antigua por lidiar con los trastornos mentales como la epilepsia. Se llama a sí mismo, con orgullo, un “hombre de ciencia”.

Aún así, ahora, es algo más: es el hombre al que acuden por ayuda los miembros de una extensa red de exorcistas en Estados Unidos. Él sostiene que la posesión demoníaca es real. Ha visto la evidencia: las víctimas de repente hablan un latín perfecto, los objetos sagrados salen volando de los estantes, los “poseídos” despliegan un “conocimiento oculto” sobre cosas personales o secretos de los allí presentes que no tendrían por qué saber.

Gallagher se define como un “consultor” de posesiones demoníacas. Durante los últimos 25 años, ha ayudado al clero a distinguir entre la enfermedad mental y lo que él llama “lo real”. Calcula que ha visto más casos de posesión que cualquier otro médico en el mundo.

“Cada vez que necesito ayuda, lo llamo”, confiesa el reverendo Gary Thomas, uno de los exorcistas más famosos de Estados Unidos. La película “El Rito” está basada en el trabajo de Thomas.

Gallagher es un hombre grande, alto, que alguna vez jugó baloncesto semiprofesional en Europa. Tiene una actitud brusca. Y cuando habla de posesión, suena como si estuviera describiendo el crecimiento de las algas: su tono es seco, clínico, como si estuviera relatando hechos. La posesión, dice, es rara, pero real.

Sin embargo, algunos críticos señalan que Gallagher terminó poseído por sus propios delirios. Para ellos, todo lo que él ha visto son trucos baratos de personas que tal vez podrían necesitar terapia, pero ciertamente no un exorcismo.

Sin embargo, uno de los misterios más grandes sobre el trabajo de Gallagher no es lo que ha visto. Es cómo evolucionó a este punto.

¿Cómo resulta un “hombre de ciencia” arrastrado al mundo de la posesión demoníaca? Su respuesta es breve: se encontró con una reina de Satanás.

Era una mujer de mediana edad que llevaba ropa oscura y sombra de ojos negra. Podría ser encantadora y atractiva. También hacía parte de un culto satánico.

Se llamaba a sí misma la reina del culto, pero Gallagher la llamaba “Julia”, el seudónimo que decidió ponerle.

La mujer había abordado a su sacerdote local, convencida de que estaba siendo atacada por un demonio. El religioso la refirió a un exorcista, quien a su vez se acercó a Gallagher para una evaluación de salud mental.

¿por qué un devoto del diablo querría librarse de él?
“Ella estaba en conflicto”, explica Gallagher, “había una parte de ella que quería liberarse de la posesión. Ese fue uno de los primeros casos que tomó. Y lo cambió. Gallagher ayudó a conformar un equipo de exorcismo, que finalmente conoció a Julia en la capilla de una casa.

Los objetos salían volando de los estantes a su alrededor. Ella, de alguna manera, conocía detalles personales sobre la vida de Gallagher: cómo su madre había muerto de cáncer de ovario, que en su casa dos gatos lucharan frenéticamente entre sí la noche anterior a una de sus sesiones.

Julia encontró una manera de alcanzarlo, de llegarle, incluso cuando ella no estaba con él, recuerda Gallagher.

Una noche, cuando hablaba por teléfono con el sacerdote de Julia, los dos oyeron una de las voces demoníacas que ella emitía durante sus trances, aunque ella no se encontrara cerca de un teléfono y estuviera a miles de kilómetros de distancia. Él dice que nunca tuvo miedo.

¿Cómo un científico cree en los demonios?
Pero Gallagher también insiste en que está del lado de la ciencia. Al crecer en una gran familia irlandesa y católica en Long Island, él no pensaba mucho en historias de posesión. Pero cuando casos como los de Julia le siguieron llegando en su trayectoria profesional, sostiene, sus puntos de vista tenían que evolucionar. “No creo en esto porque soy católico. Trato de seguir la evidencia”, afirma.

Gallagher creció en una casa donde la fe se tomaba en serio. Su hermano menor, Mark, recuerda que Gallagher era un prodigio académico con memoria fotográfica, que quería usar su fe para ayudar a la gente. Su madre era una ama de casa y su padre, un abogado que había luchado en la Segunda Guerra Mundial. Según Mark, su padre les enseñó a regresar todo lo que les había sido dado.

Las dos maneras de devolver que tiene Gallagher –ayudando a los enfermos mentales así como los poseídos– pueden parecer opuestas. Pero no necesariamente para aquellos en la Iglesia Católica. El catolicismo contemporáneo no ve la fe y la ciencia como contradictorias. Sus líderes insisten en que la posesión, los milagros y los ángeles existen. Pero el calentamiento global es real, también lo es la evolución, y los milagros deben ser documentados con rigor científico.

El énfasis de la iglesia en la fe y la razón puede verse incluso en el nacimiento de su ritual de exorcismo.

El Rito del Exorcismo fue publicado por primera vez en 1614 por el Papa Pablo V, con el objetivo de apaciguar una tendencia de laicos y sacerdotes que realizaban exorcismos apresuradamente sobre personas que creían estaban poseídas, como las víctimas de la peste bubónica, describe el reverendo Mike Driscoll, autor del libro Demons, Deliverance, Discernment: Separating Fact from Fiction about the Spirit World.

“Una línea (en el rito) afirma que el exorcista debe distinguir entre la posesión demoníaca y la melancolía”, afirma Driscoll. “La iglesia sabía entonces que había problemas mentales y dijo que el exorcista no debería tener nada que ver con la medicina. Eso debería dejársele a los doctores”, insiste.

Doctores como Gallagher, tal vez, quien también asegura que hay algunos psiquiatras y profesionales de salud mental que creen en estas cosas. Entre ellos está el doctor Mark Albanese, quien estudió medicina en Cornell, es amigo de Gallagher y ha practicado la psiquiatría durante décadas. En una carta a la revista católica New Oxford Review, Albanese afirma que hay una creciente creencia entre los profesionales de la salud de que la dimensión espiritual de un paciente debe tenerse en cuenta en el tratamiento, se esté de acuerdo o no con ellas.

Algunos psiquiatras incluso han hablado de añadir un diagnóstico de “trance y trastorno de posesión” al DSM, el principal manual para los trastornos mentales, utilizado por los profesionales de la salud mental en Estados Unidos. El doctor Jeffrey Lieberman, un psiquiatra especializado en esquizofrenia, llegó a una conclusión similar después de haber tenido una experiencia desconcertante con un paciente.

Lieberman, director del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York, dice que él y una terapeuta familiar fueron invitados a examinar a una mujer joven que, algunos creían, estaba poseída. Él y su colega intentaron tratar a la mujer durante varios meses, pero se dieron por vencidos porque no tuvieron éxito.

Sin embargo, algo ocurrió durante el tratamiento y todavía no puede explicar. Lieberman relata que después de las sesiones con la mujer, cuando llegaba a su casa en la tardes, las luces se apagaban solas, las fotografías y piezas de arte se caían de los estantes y él sentía un dolor de cabeza penetrante. Cuando le mencionó esto a su colega un día, su respuesta lo aturdió: ella había estado teniendo las mismas experiencias.

El trágico caso de la verdadera Emily Rose
La razón por la que los científicos y médicos como Lieberman son cautelosos a la hora de legitimar la posesión demoníaca, tiene que ver con un nombre: Anneliese Michel. Michel fue víctima de uno de los casos más famosos del exorcismo contemporáneo, la Emily Rose de la vida real.

Era una mujer alemana y católica que murió de inanición en 1976, después de 67 exorcismos en apenas nueve meses. El diagnóstico fue epilepsia, pero ella y sus padres devotos creyeron que estaba poseída.

Ls autoridades más tarde determinaron que fueron los papás de Michel y dos sacerdotes los responsables de su muerte. Fueron sometidos a un juicio por asesinato y declarados culpables de homicidio negligente.

Uno de los principales profesionales escépticos al exorcismo –y también importante crítico de Gallagher– es Steven Novella, neurólogo y profesor de la Escuela de Medicina de Yale.

En su blog, Novella scribió una extensa publicación refutando la experiencia de Gallagher con Julia, la sacerdotisa satánica. Según su análisis, la mujer probablemente realizó una “lectura en frío” de Gallagher. Se trata un viejo truco de adivinos y médiums, en el que ellos usan declaraciones vagas y de tanteo para hacer conjeturas ingeniosas sobre alguien. (Adivino: “Veo una tragedia reciente en su familia”. Cliente: “¿Quieres decir que mi hermana que se lastimó en un accidente de coche? ¿Cómo lo sabías?”).

“Un paciente puede memorizar frases en latín para decir durante una de sus posesiones”, escribió Novella. “¿Ellos estaban conversando en latín, entendían el latín, o hablaban latín?”, remató.

En una entrevista, Novella fue más lejos y criticó a cualquier terapeuta que cree en los delirios de su paciente. “Lo peor que se puede hacer a un paciente delirante es confirmar sus delirios”, sentenció Novella, quien fundó la Sociedad Escéptica de Nueva Inglaterra. “El objetivo principal de la terapia es reorientarlos a la realidad. Decirle a un paciente que está luchando que tal vez está poseído por un demonio es lo peor que puede hacer”, insistió.

El sacerdote Fr. Mike Driscoll, quien escribió un libro sobre posesión, no es un escéptico como Novella. Sin embargo, reconoce que no es raro que las personas que consumen drogas o que sufren episodios psicóticos muestren una fuerza anormal. “Cuando una persona no tiene miedo y no está en su sano juicio y no se preocupa por lastimarse a sí mismo o lastimar a otros, se pueden ver las cosas desgarradoras”, sostuvo.

Gallagher sostiene que para él su trabajo con los poseídos es una extensión de sus responsabilidades como médico. “No me propuse como voluntario para esto”, aclara. “Entré porque diferentes personas en las últimas décadas se dieron cuenta de que estaba abierto a este tipo de cosas. Las referencias son casi invariablemente de sólo sacerdotes. No es como que alguien entre a mi oficina y yo diga, ‘Usted debe estar poseído’”.

¿Qué pasó con la reina de Satanás?
Gallagher explica que muchas personas a las que ha ayudado le han agradecido a lo largo de los años. Pero cuando se trata de dejar que un periodista hable con cualquiera de ellas, él guarda su privacidad celosamente. Pero con Julia es diferente.

Ella le dio permiso para contar su historia. Pero no tiene un final feliz.

Él y un equipo de exorcistas continuaron tratándola. Sin embargo, con el tiempo ella interrumpió las sesiones.

Era demasiado ambivalente. Incluso disfrutó de algunas de las habilidades que mostró durante sus trances. Ella estaba “jugando a ambos lados”.

“El exorcismo no es una especie de encantamiento mágico”, señala Gallagher. “Normalmente, una persona también tiene que hacer sus propios esfuerzos espirituales sinceros”.

Un año después de que ella terminara con las sesiones, cuenta Gallagher, oyó de nuevo la voz de Julia en el teléfono. Esta vez, había llamado para decirle que se estaba muriendo de cáncer.

Gallagher dice que se ofreció a ayudarla con un equipo de sacerdotes, mientras aún estaba capacitada físicamente, pero su respuesta fue concisa: “Bueno, voy a pensarlo.” Dice que nunca volvió a oír de ella.

Inevitablemente, habrá otros. Su teléfono sonará. Un sacerdote le contará una historia. Un equipo de clérigos y monjas serán convocados. Y el hombre de ciencia volverá a entrar en el mundo oculto del exorcismo.

Referencia: cnnespanol

Testamento del Papa Juan Pablo II

Papa juan pablo IIVersión completa de la última voluntad del Santo Pontífice San Juan Pablo II. El testamento fue escrito en polaco desde 1979 hasta el año 2000.

Testamento del 6 de marzo de 1979 (y añadiduras sucesivas):

“Totus Tuus ego sum”

En el nombre de la Santísima Trinidad. Amén.

“Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor” (cf. Mt 24, 42). Estas palabras me recuerdan la última llamada, que llegará en el momento en el que quiera el Señor. Deseo seguirle y deseo que todo lo que forma parte de mi vida terrena me prepare para ese momento. No sé cuándo llegará, pero al igual que todo, pongo también ese momento en las manos de la Madre de mi Maestro: “Totus tuus”. En estas mismas manos maternales lo dejo todo y a todos aquellos a los que me ha unido mi vida y mi vocación. En estas manos dejo sobre todo a la Iglesia, así como a mi nación y a toda la humanidad. Doy las gracias a todos. A todos les pido perdón. Pido también oraciones para que la misericordia de Dios se muestre más grande que mi debilidad e indignidad.

Durante los ejercicios espirituales he releído el testamento del Santo Padre Pablo VI. Esta lectura me ha impulsado a escribir este testamento.

No dejo tras de mí ninguna propiedad de la que sea necesario tomar disposiciones. Por lo que se refiere a las cosas de uso cotidiano que me servían, pido que se distribuyan como se considere oportuno. Que los apuntes personales sean quemados. Pido que vele sobre esto don Stanislaw, a quien agradezco su colaboración y ayuda tan prolongada a través de los años y tan comprensiva.
Todos los demás agradecimientos los dejo en el corazón ante Dios mismo, pues es difícil expresarlos.

Por lo que se refiere al funeral, repito las mismas disposiciones que dio el Santo Padre Pablo VI (aquí hay una nota al margen: el sepulcro en la tierra, no en un sarcófago, 13.III.92). Con respecto al lugar, decida el Colegio cardenalicio y mis compatriotas.

“Apud Dominum misericordia
et copiosa apud Eum redemptio”

Juan Pablo pp. II

Roma, 6.III.1979

Tras la muerte, pido santas misas y oraciones.
5.III.1990

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Hoja sin fecha:

Expreso mi más profunda confianza en que, a pesar de toda mi debilidad, el Señor me conceda todas las gracias necesarias para afrontar, según su voluntad, cualquier tarea, prueba y sufrimiento que quiera pedir a su siervo, en el transcurso de la vida. Confío también en que no permita nunca que, a través de cualquier actitud mía: palabras, obras u omisiones, traicione mis obligaciones en esta santa Sede de Pedro.

* * *
24.II —1.III.1980

También durante estos ejercicios espirituales he reflexionado sobre la verdad del sacerdocio de Cristo en la perspectiva de ese tránsito que para cada uno de nosotros es el momento de la propia muerte. Del adiós a este mundo, para nacer al otro, al mundo futuro, es signo elocuente (añadido encima: decisivo) para nosotros la resurrección de Cristo.

Por eso, he leído la redacción de mi testamento del último año, realizado también durante los ejercicios espirituales. Lo he comparado con el testamento de mi gran predecesor y padre Pablo VI, con ese sublime testimonio sobre la muerte de un cristiano y de un Papa, y he renovado en mí la conciencia de las cuestiones a las que se refiere la redacción del 6.III. 1979, preparada por mí (de manera más bien provisional).

Hoy sólo quiero añadir esto: que todos debemos tener presente la perspectiva de la muerte. Y debemos estar dispuestos a presentarnos ante el Señor y Juez, y simultáneamente Redentor y Padre. Por eso, yo también tengo presente esto continuamente, encomendando ese momento decisivo a la Madre de Cristo y de la Iglesia, a la Madre de mi esperanza.

Los tiempos en que vivimos son sumamente difíciles y agitados. Se ha hecho también difícil y tenso el camino de la Iglesia, prueba característica de estos tiempos, tanto para los fieles como para los pastores. En algunos países (como, por ejemplo, en uno sobre el que he leído durante los ejercicios espirituales), la Iglesia se encuentra en un período de persecución tal, que no es inferior a las de los primeros siglos, más aún, las supera por el nivel de crueldad y de odio. “Sanguis martyrum, semen christianorum”. Además de esto, muchas personas desaparecen inocentemente, también en este país en el que vivimos…

Una vez más, deseo encomendarme totalmente a la gracia del Señor. Él mismo decidirá cuándo y cómo tengo que terminar mi vida terrena y el ministerio pastoral. En la vida y en la muerte “Totus Tuus”, mediante la Inmaculada. Aceptando ya desde ahora esa muerte, espero que Cristo me dé la gracia para el último paso, es decir, la Pascua (mía). Espero que también la haga útil para esta causa más importante a la que trato de servir: la salvación de los hombres, la salvaguarda de la familia humana y, en ella, de todas las naciones y pueblos (entre ellos, me dirijo también de manera particular a mi patria terrena); que sea útil para las personas que de manera particular me ha confiado, para la Iglesia, para la gloria del mismo Dios.

No deseo añadir nada a lo que ya escribí hace un año: sólo expresar esta disponibilidad y, al mismo tiempo, esta confianza, a la que me han impulsado de nuevo estos ejercicios espirituales.

Juan Pablo pp. II

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“Totus Tuus ego sum”

5.III.1982

Durante los ejercicios espirituales de este año he leído (varias veces) el texto del testamento del 6.III.1979. Aunque lo sigo considerando provisional (no definitivo), lo dejo en la forma en la que está. No cambio (por ahora) nada, y tampoco añado nada por lo que se refiere a las disposiciones que contiene.

El atentado contra mi vida, el 13.V.1981, en cierto sentido me ha confirmado la exactitud de las palabras escritas en el período de los ejercicios espirituales de 1980 (24.II 1.III).
Siento cada vez más profundamente que me encuentro totalmente en las manos de Dios y me pongo continuamente a disposición de mi Señor, encomendándome a él en su Inmaculada Madre (Totus Tuus).

Juan Pablo pp. II

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5.III.1982

En relación con la última frase de mi testamento del 6.III.1979 (“Sobre el lugar, es decir, el lugar del funeral, que decida el Colegio cardenalicio y mis compatriotas”), aclaro que me refiero al arzobispo metropolitano de Cracovia o al Consejo general del Episcopado de Polonia. Por otra parte, pido al Colegio cardenalicio que, en la medida de las posibilidades, acceda a las posibles peticiones de los antes mencionados.

* * *

1.III.1985 (durante los ejercicios espirituales):
Vuelvo sobre lo que se refiere a la expresión “Colegio cardenalicio y mis compatriotas”: el “Colegio cardenalicio” no tiene obligación alguna de consultar sobre este asunto a “mis compatriotas”; puede hacerlo si, por algún motivo, lo considera conveniente.

JPII

Ejercicios espirituales del Jubileo del año 2000
(12-18.III)
(para el testamento)

1. Cuando, en el día 16 de octubre de 1978, el Cónclave de los cardenales escogió a Juan Pablo II, el primado de Polonia, cardenal Stefan Wyszynski, me dijo: “La tarea del nuevo Papa consistirá en introducir a la Iglesia en el tercer milenio“. No sé si repito exactamente la frase, pero al menos este era el sentido de lo que entonces escuché. Lo dijo el hombre que ha pasado a la historia como Primado del milenio. Un gran primado. Fui testigo de su misión, de su entrega total, de sus luchas: de su victoria. “La victoria, cuando llegue, será una victoria a través de María”: el Primado del milenio solía repetir estas palabras de su predecesor, el cardenal August Hlond.

De este modo, fui preparado en cierto sentido para la tarea que el día 16 de octubre de 1978 se presentó ante mí. En el momento en el que escribo estas palabras, el Año jubilar de 2000, ya es una realidad en acto. La noche del 24 de diciembre de 1999, se abrió la simbólica Puerta del gran jubileo en la basílica de San Pedro y, después, la de San Juan de Letrán; y luego, el primer día del año, la de Santa María la Mayor; y, el 19 de enero, la Puerta de la basílica de San Pablo extramuros. Este último acontecimiento, a causa de su carácter ecuménico, ha quedado grabado en la memoria de manera particular.

2. A medida que avanza el Año jubilar 2000, día a día se cierra detrás de nosotros el siglo XX y se abre el siglo XXI. Según los designios de la Providencia, se me ha concedido vivir en el difícil siglo que está transformándose en pasado, y ahora, en el año en que mi vida llega a los ochenta años (“octogesima adveniens“), es necesario preguntarse si no ha llegado la hora de repetir con el bíblico Simeón: “Nunc dimittis”.

En el día 13 de mayo de 1981, el día del atentado contra el Papa durante la audiencia general en la plaza de San Pedro, la divina Providencia me salvó milagrosamente de la muerte. El que es único Señor de la vida y de la muerte me prolongó esta vida; en cierto sentido, me la dio de nuevo. A partir de ese momento le pertenece aún más a él. Espero que me ayude a reconocer hasta cuándo tengo que continuar este servicio, al que me llamó el día 16 de octubre de 1978. Le pido que me llame cuando él mismo quiera. “En la vida y en la muerte pertenecemos al Señor… Del Señor somos” (cf. Rm 14, 8). Espero también que, mientras pueda cumplir el servicio petrino en la Iglesia, la misericordia de Dios me dé las fuerzas necesarias para este servicio.

3. Como cada año, durante los ejercicios espirituales, he leído mi testamento del 6.III.1979. Sigo manteniendo las disposiciones que contiene. Lo que entonces, y también durante los sucesivos ejercicios espirituales se ha añadido, refleja la difícil y tensa situación general que ha marcado los años ochenta. Desde el otoño del año 1989, esta situación ha cambiado. La última década del siglo pasado ha quedado libre de las precedentes tensiones; esto no significa que no haya traído consigo nuevos problemas y dificultades. Bendita sea la Providencia Divina, de manera particular, porque el período de la así llamada “guerra fría” ha terminado sin el violento conflicto nuclear, un peligro que se cernía sobre el mundo en el período precedente.

4. Al estar en el umbral del tercer milenio “in medio Ecclesiae“, deseo expresar una vez más gratitud al Espíritu Santo por el gran don del concilio Vaticano II, con respecto al cual, junto con la Iglesia entera, y en especial con todo el Episcopado, me siento en deuda. Estoy convencido de que durante mucho tiempo aún las nuevas generaciones podrán recurrir a las riquezas que este Concilio del siglo XX nos ha regalado. Como obispo que participó en el acontecimiento conciliar desde el primer día hasta el último, deseo confiar este gran patrimonio a todos los que están y estarán llamados a aplicarlo. Por mi parte, doy las gracias al eterno Pastor, que me ha permitido estar al servicio de esta grandísima causa a lo largo de todos los años de mi pontificado.
In medio Ecclesiae“… Desde los primeros años del servicio episcopal —precisamente gracias al Concilio— me ha sido posible experimentar la comunión fraterna del Episcopado. Como sacerdote de la archidiócesis de Cracovia, había experimentado lo que significaba la comunión fraterna del presbiterio. El Concilio ha abierto una nueva dimensión de esta experiencia.

5. ¡A cuántas personas debería mencionar aquí! Probablemente el Señor Dios ha llamado a su presencia a la mayoría de ellas. Por lo que se refiere a quienes todavía se encuentran en esta parte, que las palabras de este testamento les recuerden, a todos y por doquier, allí donde se encuentren.
A lo largo de los más de veinte años desde que desempeño el servicio petrino “in medio Ecclesiae”, he experimentado la benevolente y particularmente fecunda colaboración de numerosos cardenales, arzobispos y obispos; de muchos sacerdotes; de muchas personas consagradas —hermanos y hermanas—; y, por último, de muchísimas personas laicas, en el ámbito de la Curia, en el Vicariato de la diócesis de Roma, así como fuera de estos ámbitos.

¡Cómo no abrazar con un agradecido recuerdo a todos los Episcopados del mundo, con los que me he encontrado en las sucesivas visitas “ad limina Apostolorum“! ¡Cómo no recordar también a tantos hermanos cristianos, no católicos! ¡Y al rabino de Roma, así como a tantos representantes de las religiones no cristianas! ¡Y a quienes representan al mundo de la cultura, de la ciencia, de la política, de los medios de comunicación social!

6. A medida que se acerca el final de mi vida terrena, vuelvo con la memoria a los inicios, a mis padres, a mi hermano y a mi hermana (a la que no conocí, pues murió antes de mi nacimiento), a la parroquia de Wadowice, donde fui bautizado, a esa ciudad tan amada, a mis coetáneos, compañeras y compañeros de la escuela, del bachillerato, de la universidad, hasta los tiempos de la ocupación, cuando trabajé como obrero, y después a la parroquia de Niegowic, a la de San Florián en Cracovia, a la pastoral de los universitarios, al ambiente…, a todos los ambientes…, a Cracovia y a Roma…, a las personas que el Señor me ha encomendado de manera especial.
A todos sólo les quiero decir una cosa: “Que Dios os dé la recompensa”.

In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum“.

A.D.
17.III.2000

Fuente: vatican.vaPapa juan pablo II

Los caminos de Dios no siempre son los mas cortos

Viaje del pueblo de isrraelTodos sabemos más o menos la historia de los Israelitas. Les tomó 40 años entrar a la tierra prometida, en un viaje que normalmente no debería de durar más de unas pocas semanas. Como posiblemente también sepamos, casi todo el retraso fue debido a su propia desobediencia.

Cuando el tiempo de entrar a la tierra prometida finalmente se había llegado, les dio miedo y se hicieron para atrás. El resultado fue que ¡les tomó 40 años más ir a la tierra! y solo 2 personas (Caleb y Josue) de la generación inicial pudieron entrar. Todos los demás murieron en el desierto y fueron sus hijos los que entraron en vez de ellos. Como quiera, el plan original de Dios NO era tenerlos en el desierto por 40 años. Sin embargo, Dios retrasó un poco el plan de su entrada en la tierra.

No por años sino un poquito más que el camino más corto. El pasaje correspondiente lo encontramos en Éxodo 13:17-18 donde dice: “Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. Más hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados.” Lo que me impresiona en este pasaje es el hecho de que Dios no llevó al pueblo por el camino más corto sino que prefirió una ruta un poco más larga.

A veces nosotros navegamos en un viaje el cual esperamos que dure un tiempo determinado. Esperamos encontrar cierto trabajo a una edad determinada, casarnos a una edad determinada, tener hijos y vivir hasta una determinada edad. Puede que no sea un plan ilógico. Puede que hayamos planeado cosas al momento de verlas en nuestro mundo. Y la forma en que las planeamos puede que sea correcta y funcione de esa manera.

Pero no siempre. Por lo menos no fue así en el caso de los Israelitas; en mi caso en ciertas cosas y muy posiblemente también en tu vida. Algunas veces el tiempo se va en un rato y parece que nuestras vidas se van a la deriva fuera de nuestras expectativas. Nos preguntamos qué es lo que estamos haciendo en el desierto que se parece al “desierto del Mar Rojo”. Si hace algunos años me hubieras dicho que yo iba a estar en USA, trabajando en donde estoy, te hubiera dicho que es imposible, porque estaba completamente fuera de mis planes.

Yo he planeado mi vida probablemente de igual forma en la que tú has planeado la tuya. Pero no resultó así. No vivir la alternativa (lo que había planeado), no sé si es mejor o peor, no lo sé y puede que nunca lo sepa. Tu no lo sabes y es posible que nunca sepas – tal vez antes de ver al que está sentado en el trono – el porqué las cosas resultaron de esa manera, porque sigues ahí esperando algo que pensabas que era lo más simple del mundo.

Puede que hayan sucedido cosas que nunca te imaginaste. Puede que hayas planeado tu vida de la forma en que yo planeé la mía pero… tengo buenas noticias para ti: Indudablemente Dios te lleva. Ahí está el caso del desierto debido a desobediencia.  “Acerquense a Dios, y Él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8).

Los casos en los que parece que Dios se tarda. Esperamos de Dios más de lo que pedimos o entendemos. Y así se pasan los años en un rato y nunca vemos una respuesta a nuestra oración. Y Dios responde a con la parábola de la viuda (Lucas 18:1-5): “No dejes de orar hijo. No me doy por vencido contigo.”

Nos quejamos de Dios que ha escrito que la esperanza que se demora es tormento para el corazón (Prob 13,12). Y ahora parece que Dios actúa como si nunca hubiera escrito sobre eso.

Y Dios responde “ten paciencia”. Hermano, lo que Dios te dice hoy es que seas paciente. Sigue la guía del Señor, confía en Él y Él hará. Él te dará los deseos de tu corazón. Es posible que eso no sea lo que tu mente dice. Después de años y años puede que hayas abandonado tus sueños y deseos divinos.

Dios no se da por vencido contigo. El Dios que viste la primera vez que creíste, es el mismo hoy también. Dios nunca cambia (Santiago 1:17). Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre (Hebreos 13:8). El Dios de las grandes maravillas frente al Faraón es el mismo que te lleva por el desierto a ti también. ¡No te des por vencido, admitiendo una derrota que no está ahí!

Si Dios no te lleva derechito a lo que te prometió es solo porque te ama. Su preocupación principal no es el tiempo, sino tú. No era su preocupación el tener a los Israelitas en la tierra prometida unas pocas semanas antes. Su mayor preocupación eran ellos.

Si te fijas en el pasaje, es como si Dios estuviera escéptico. Dios no es una máquina, un robot. Es Alguien que piensa. Piensa en ti y en tu bien. En este caso, estaba preocupado por los Israelitas, de que si se iban por el camino más corto era posible que vieran la guerra y de ese modo ¡se regresaran a Egipto!

Dios piensa en ti. El camino más corto puede tener cosas con las que no puedas lidiar. ¿Has pensado alguna vez que si todo viniera como lo has planeado, te habrías regresado a Egipto, al mundo de nuevo? No sabes. Y yo tampoco. Pero sí se algo; que cualquier cosa que tenga, dondequiera que ahora esté, es el camino que el Señor ha escogido para mí. Y en eso tengo paz.

Porque Dios guía el camino y Él solo escoge lo mejor para mí. Y lo mejor es estar cerca de Él, aunque el camino parezca ser un poquito más largo. El propósito es nunca acortar las promesas. Las promesas vendrán, porque Dios ha hablado. Pero sin peligro de tener miedo y hacernos para atrás, o de ser tentados y hacer lo mismo.

El camino de tu vida puede que no sea exactamente como lo has planeado. Pero puedo decirte, es como DIOS lo planeó. Es DIOS quien lo pensó así para TI. Y siendo así, es lo mejor. Levántate, camina esa senda, vive por hoy, no te preocupes por el mañana y Dios guiará tu vida. No dejes de orar por eso.